El jueves, llevamos a nuestros bichetes a la playa, fuimos a una zona donde no había ningún letrero de prohibición, desde luego eran la 18,30, con lo cual apenas había gente, fué muy divertido, pues Paco, nunca se había bañado, y quería morder las olas, y Lau estaba como una estatua. lo pasamos muy bién, menos mal que estábamos a diez minutos de casa, pues íbamos mojados como pollos, pero resulta triste, que la gente tire lo que les peta, por la arena, y nuestros perros, no puedan ir, si no es, en plan furtivo, y temiendo que alguien te llame la atención....