Recuerde que para un niño las pérdida de un animal de compañía puede ser tan dolorosa como la de un ser querido humano. Por lo tanto hay que permitirle que recorra todo el proceso de un duelo sin apenarse por la pérdida de un compañero no humano.
La longevidad de los animales de compañía es menor que la de los seres humanos, lo que significa que tarde o temprano un niño tendrá que afrontar esta dura y penosa situación. ¿El quiere saber porqué?, ¿A dónde van los muertos? ¿Si su perro tenía alma?, ¿Por qué Dios se lleva a estas criaturas?
No se debe actuar a escondidas pues el desconsuelo del niño será mayor al regresar a casa y descubrir que su mascota desapareció sin tener la oportunidad de acariciarla por última vez. Además si se descubre lo sucedido, y se actuó sin su consentimiento, puede que pierda la confianza que tenía con usted. El niño no necesita que le expliquen que es la muerte con palabras técnicas, sino que le escuchen sus inquietudes, temores y fantasías (preferiblemente el padre o la madre deben responder a todas sus preguntas).
La forma en que un niño acepte y se adapte a la pérdida de una mascota depende de muchos factores:
La edad del niño en el momento de la pérdida
Relación que mantenía con la mascota
Características de la pérdida (tipo de muerte)
Ayuda de la familia y del profesional Médico Veterinario ante sus sentimientos y necesidades emocionales.
Su herencia familiar, religiosa y cultural.
Independientemente de las creencias religiosas de la familia, debe saber que los aspectos físicos de la muerte son irreversibles y permanentes. El niño debe de entender que “la muerte es parte de la vida”, y que todo lo que hoy está vivo algún día morirá, y que lo que está sin vida no siente, no sufre, no necesita, no respira.
En mi experiencia, la mayoría de las personas que han tenido un animal de compañía saldrán a buscar otro, tarde o temprano, pero si la mascota era del niño es aconsejable esperar a que él esté dispuesto. La idea de compara otro enseguida de la pérdida puede parecer horroroso. Ningún perro o gato es igual a otro. Permítale el tiempo que necesite para pasar su duelo, y luego ver si está dispuesto a cuidar y amar a otro animal.
Darle un nombre distinto, evitando dar a entender que el nuevo animal sea el sustituto del que murió.