Uff, no quiero ni imaginarme por lo que estarás pasando, sólo de pensar en que mi Norilla estuviera así me pongo mala... si es que los animales nos dan muchas alegrías, pero cuando se nos ponen malillos, que mal lo pasamos.
Ojalá no te veas en la situación de decidir si sacrificarlo o no, debe ser lo peor...
Besitos y ánimo. Que se mejore!!!