De nuevo, gracias a tod@s.
Sólo deciros que se confirma la falsa alarma. Ayer, cuando me vine a trabajar, estaba tan preocupada que me dejé la puerta de mi dormitorio abierta y el resultado fué que, al volver, me encontré el perro de peluche (que mide un metro de largo por medio metro de alto) en el recibidor, la ropa de estar por casa repartida por el salón, las zapatillas en el baño, etc. Es decir, no habían parado.
Luego salimos a la calle, y pese a que estuvimos dando un paseo de una hora, aún se tiraron dos horas más jugando en el jardín.
Vamos, que de enfermo nada de nada.